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Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith (George Lucas, 2005)

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Las luces se apagaron, el silencio fue ganándose terreno, solo se oían algunos murmullos de un público impaciente. De pronto, el logo de LucasFilm Ltd. Aparece en la pantalla y el pelo empezó a erizarse, a la vez que se oye a alguien imitando a R2-D2… Pero antes de que se le haga callar, dos enormes palabras se estampan en un fondo estrellado STAR WARS… Y un sonoro aplauso arranca entre las butacas a la vez que la música que todos los de la sala conocen empieza a sonar haciendo retumbar las paredes… El Momento había llegado, ese momento que muchos esperábamos desde hacía años, la película que cerraba todo un ciclo, por fin conoceríamos el principio y el fin de todo aquello que nos sabíamos al dedillo… Star Wars. Episodio III: La venganza de los sith se había estrenado…

“¡Guerra! La República se desmorona bajo los ataques del despiadado Lord Sith, el Conde Dooku. Hay héroes en ambos bandos. El mal está por doquier. En una contundente jugada, el diabólico líder droide, el General Grievous, ha irrumpido en la capital de la República y ha secuestra al Canciller Palpatine, líder Senado Galáctico. Mientras el ejército droide separatista trata de huir de la capital sitiada con su valioso rehén, dos Caballeros Jedi lideran una misión desesperada para rescatar al Canciller cautivo….”.

La venganza de los Sith es una de las películas más maduras y dramáticas de la saga, luchando por ese honor con El Imperio contraataca, pero a diferencia de esta, en su momento fue catalogada para mayores de 13 años, algo que nunca había sucedido hasta entonces en la saga. Y no solo el argumento ha evolucionado, sino que también los personajes han dado un paso más allá dejando de ser unos adolescentes para convertirse en unos adultos hechos y derechos. Por ejemplo, Obi-Wan es un experto maestro perteneciente al consejo jedi, y que en más de una ocasión suelta la frase: “Tengo un mal presentimiento”, equiparable a la mítica: “Soy demasiado viejo para esta mierda” de Danny Glover en la serie Arma Letal.
Además de Obi-Wan y de los personajes habituales de esta trilogía, como Padmé, Anakin o Mace Windu, pocos son las nuevas incorporaciones, ya que no podían introducirse en una trama que ya se conocía como seguía, pero no como se enlazaba. Así que, a parte del importantísimo retorno de Chewbacca y de los wookies, y del General Grievous, el temido cyborg —cuya tecnología es el desarrollo de la de Darth Vader—, no aparecen personajes nuevos relevantes para la saga. Por este mismo motivo, también serán muchos los que serán eliminados o apartados del argumento, como la mayoría de los jedi, que morirán casi extinguiéndose.
Sin embargo, hay una incorporación que destaca sobre todas las demás, aunque sea breve, y que sirve como el nexo perfecto entre una trilogía y otra, y no es otra que la de Darth Vader, siendo uno de los momentos más esperados de la película. De entre los cincuenta y tres días que duró el rodaje, hubo uno que destacó sobre todos los demás, el 1 de septiembre de 2003. Ese día, en un estudio repleto de personas con la piel erizada por la emoción y bajo la atenta mirada de Georges Lucas, Hayden Christensen tuvo el honor de enfundarse el traje negro de Darth Vader para completar el cambio de Anakin Skywalker. En una escena que pasará a la historia como una de las más esperadas del cine, vemos como Anakin es transformado, mediante prótesis y el archifamoso traje, en el icono de una generación, Darth Vader. Es por ese motivo, que esta película puede que sea una de las más importantes de la saga, ya que, dejando al margen su calidad como cinta de ciencia ficción, es la que responderá a una pregunta que todos los seguidores de Star Wars se hacían desde que se estrenó El Imperio contraataca: ¿Qué le sucedió a Anakin para que se convirtiera en el temido Darth Vader? Como el Rick McCallum asegura:

“Cuando ves la primera película, sabes que Vader es el malvado, pero ignoras qué le ha llevado a ser como es, a tomar las decisiones que ha tomado y a convertirse en lo que se ha convertido”.

Y no solo esa, sino que también se responde a dudas tan importantes como: ¿Qué les pasa a los jedi? ¿Cómo nace el Imperio Galáctico? Así que, en este sentido, el Episodio III se convierte en una pieza esencial de la saga, ya que, nos guste o no, actúa como el último eslabón y gran final.
Como momento álgido de la película, justo después de ver como todos los jedis que habíamos ido conociendo a lo largo de las dos anteriores películas, la acción nos lleva hasta el peligroso planeta Mustafar, donde Obi-Wan deberá enfrentarse al que una vez fuera su aprendiz y que ahora se ha unido al lado oscuro, Anakin Skywalker, mientras los ríos de lava los rodean y amenazan en tragarlos en cualquier momento. Será en ese momento, cuando la luz y la oscuridad se enfrentaran, y Obi-Wan no podrá evitar decirle a Anakin:

“¡Tú eras el elegido! El que destruiría a los Sith, no el que se uniría a ellos. El que vendría a traer el equilibrio a la Fuerza, no a hundirla en la oscuridad”.

Una sentida afirmación, que sirve como colofón para entender en la situación en la que acaba la Galaxia al final del Episodio III, dejando la trama en la situación perfecta para enfrentarnos a la trilogía original. Siendo más un “continuará” que no un “fin”.
Estamos a las puertas del Episodio VII, y si bien ya se sabe que numerosos personajes de la trilogía original regresaran, enlazando la trama con Una nueva esperanza, se abrirá un nuevo ciclo. La venganza de los Sith es el broche final a más de veinte años de espera para la mayoría de los fans —entre los que no puedo contar ya que en 2005 apenas tenía diecisiete años—, además de ser una brillante película de ciencia ficción plagada de acción, aventuras, luchas de sables láser, grandes personajes, espectaculares efectos especiales, y mucha, mucha diversión.

Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015)

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Desde que se anunciara que se iba a hacer una continuación de la ya tan clásica saga de Mad Max, había muchas incertidumbres de lo que se haría, secuela, reboot, remake, teóricamente debería se una secuela aunque esta película se podría considerar tranquilamente como una continuación "alternativa", ya que en ningún momento nos dicen que sea a posteriori de los acontecimientos de la anterior. Sea lo que sea, este film no va a dejar indiferente.
Brutal, sin duda el adjetivo que define mejor la película, un compendio de escenas de acción bestiales con adrenalina sobrecargada y altas dosis de acción, Mad Max: Furia en la carretera sin duda es una de las mejores películas que se han hecho últimamente. No hay que desmerecer el gran trabajo del director George Miller. Es una película que entra por los ojos, ese mundo desértico, arenoso, estéril y a la vez tan lleno de vida. Sus habitantes luchan por lo más básico, el agua. Un agua que la tiene guardada Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, el mismo que hacía de malo en la primera de Mad Max) en la montaña que habita, pero una traición de su más fiel seguidora, se convierte en una persecución por el desierto. Mientras tanto nuestro Max se ve envuelto en ella. Este solitario Max comparte algunos rasgos de la trilogía original, solo que en esta ocasión no es el protagonista absoluto, sino que comparte un dúo con Furiosa, la auténtica clave de la película, una auténtica bestia de la carretera, muy bien el papel de Charlize Theron, no desmerece en nada la figura de Max, este último algo relegado incluso en ocasiones, da la sensación de que no sea él el protagonista de la película. Lo que realmente importa de la película, a parte de la ambientación post-apocalíptica son las persecuciones de vehículos. Explosiones, fuego y mucha furia entre los que quieren dar caza a Max y compañía, el nivel de tensión y ritmo es tan elevado que te mantiene clavado en la butaca, el rugir de los motores acompañado de la música electrónica de Junkie XL hacen ensordecedora las escenas, como ya he dicho brutal. Sí que es verdad que no es perfecta, entre ellas la trama de ida y vuelta de la persecución da la sensación de que no ha servido de gran cosa lo que se ha estado haciendo, además al tener escenas de acción tan épicas los momentos de calma se hacen algo pesados, pero no es algo alarmante ya que se mantiene un buen equilibrio entre unas y otras. Lo que sí verás es que la película empieza con tanto ritmo y es tan frenética que en los minutos finales no sorprenderá tanto como debería, puede dar la sensación de que va de más a menos. Otro defecto que se puede mantener como tal (o a lo mejor no según se mire) es el menor protagonismo de Max. En la trilogía anterior era él el protagonista absoluto y veíamos todo lo que hace, en esta se ve a un Max más como decirlo, “primitivo”, no se le ve tan frío y calculador como el de Mel Gibson, de hecho en las primeras escenas sus diálogos se basan en unos sencillos monosílabos al estilo Tarzán. Lejos del tipo duro que representa. Por lo menos se salva que Tom Hardy es un digno sucesor del original y de hecho encaja perfectamente con el tipo de película.
Es una película que va a lo que va, a mostrarnos acción de manera directa y sencilla, si lo aceptas se convertirá en una de tus pelis favoritas, si busca giros inesperados, tramas oscuras y diálogos profundos, furia en la carretera no es tu tipo. Lo que está claro es que es la mejor "secuela" que se le podía ofrecer.


Star Wars. Personajes: General Grievous

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No hace falta decir que el villano principal de la nueva trilogía es Palpatine, sin embargo, él no es el que se enfrenta a sus eternos rivales, los jedis, sino que en cada una de las películas tiene a sus secuaces. En La amenaza fantasma era Darth Maul y en El ataque de los clones era el Conde Dooku, pero en La venganza de los Sith las cosas fueron un poco diferentes.
Conceptualmente, durante las Guerras Clon, Dooku no podía ser el único villano al que la República podía enfrentarse, era necesario que se crearan más villanos para que la trama no fuera repetitiva. En este marco se crearía a Asajj Ventress, aprendiz de Dooku, y a Durge, líder del ejército separatista. Sin embargo, sería otro el que acabaría alzándose como general en jefe de todos los ejércitos de la Confederación de Sistemas Independientes, el General Grievous.
Este personaje, ideado por Lucas y su equipo como el villano principal del Episodio III en sustitución de Dooku ---decapitado durante los primeros minutos de la película---, puede parecer que su papel es meramente testimonial a la espera de la aparición de Darth Vader, pero no es así. En la trama de las dos series de animación ambientadas en las Guerras Clon, Grievous juega un papel relevante como verdadero artífice del éxito militar de los separatistas, así como un gran espadachín que acabará con la vida de unos cuantos jedi.
Sin ser un sith, Grievous fue entrenado por Dooku en la lucha con los sables láser, y aprovechando sus cuatro brazos robóticos conseguía blandir cuatro sables a la vez, una superioridad que muy pocos luchadores podían soportar. Esta habilidad convirtió a Grievous en uno de los más temidos cazadores de jedi de toda la Galaxia, ya que a pesar de luchar con sables láser, nunca construyó uno, las más de treinta armas jedi que posee fueron robados a sus propietarios tras su muerte.
Grievous irrumpe en el universo Star Wars de golpe y sin aviso, y todos los personajes parecen conocerlo, sin embargo, cuando apareció en la gran pantalla, el público desconocía por completo su pasado. Debido a su misterioso aspecto, era inevitable que las preguntas sobre sus orígenes surgieran a millones. A pesar de que gran parte de su apariencia es la de un droide, un Grievous nació como un ser completamente orgánico llamado Qymaen jai Sheelal, un guerrero kalee que sufrió un terrible accidente. A pesar de las heridas, y gracias a los cuidados de Dooku, Grievous sobrevivió y, aprovechando la tecnología del ejército droide, fue convertido en el peligroso cyborg que aterrorizaría la Galaxia.
En retrospectiva, podemos admitir que, para Palpatine, Grievous no era más que una versión beta de su gran y malévola creación, Darth Vader. Sin ir más lejos, la peculiar tos que Grievous muestra a lo largo de toda la película, no es más que el resultado de un mal funcionamiento de su sistema respiratorio mecánico, algo que sería mejorado en el cuerpo de Anakin Skywalker, y que se convertiría en el precedente de su tan característica respiración. En este sentido, es interesante saber que, tras las cámaras, el origen de la tos de Grievous es la de George Lucas, que un día apareció tosiendo constantemente y todo el equipo creyó que sería algo original para el nuevo villano que estaban creando. Durante esta etapa de creativa, el gran Gary Oldman estuvo muy cerca de dar su voz a Grievous, pero las temibles leyes sindicales que siempre han ido en contra de Lucas, lo impidieron, haciendo que Matthew Wood, uno de los técnicos de sonido, se hiciera cargo de ello.
Puede que el General Grievous no sea un villano a la altura de Palpatine, Vader o incluso Maul, sin embargo es un importante eslabón en la larga cadena de némesis del universo Star Wars. Ya que si bien su papel en el cine es más bien testimonial, se convierte en un personaje muy relevante en una trama tan importante como es la de las Guerras Clon.

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Star Wars. Personajes: C-3PO y R2-D2

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Una de las principales inspiraciones que George Lucas tuvo para crear el universo Star Wars y, sobre todo, de la trilogía original fueron las películas de samuráis de Akira Kurosawa. Desde la vestimenta y la filosofía de los jedi hasta esa concepción de western de la trama, son fruto del gran amor que sentía el californiano por el cine del maestro japonés. Entre todas las películas de Kurosawa, la que puede asimilarse más a la trama de Una nueva esperanza, es La fortaleza escondida. De ella, Lucas extrae la idea de la princesa en apuros, del mercenario con buen corazón y, lo que es más importante, la pareja cómica. En la película aparecen dos personajes que se ven involucrados en la historia sin quererlo, y se pasan gran parte de la película discutiendo entre ellos, refunfuñando y protestando por todo lo que ocurre a su alrededor. Seguramente os estaréis preguntando «¿por qué nos pega este rollo sobre Kurosawa?». Pues es muy sencillo, esta pareja cómica también fue trasladada al universo Star Wars, convirtiéndose en dos de los personajes emblemáticos de toda la franquicia, C-3PO y R2-D2.
Pero esta no fue la única inspiración de la que se nutrió Lucas para crear a estos dos personajes. Desde la relación entre los personajes de Stan Laurel y Oliver Hardy, hasta el mítico robot de Metrópolis, todo ello mezclado de la forma más genial que Lucas pudo concebir, dando lugar a estos dos personajes tan queridos por el público.
Sin duda alguna, el material que existe sobre estos dos personajes permitiría escribir un extenso artículo para cada uno, sin embargo, debido a su estrecha relación y su entrañable vinculación, es inevitable hablar de uno sin hacerlo del otro.
C-3PO es un droide de protocolo para interactuar con humanos y otras formas de vida humanoides, fue fabricado en Affa y reensamblado por un joven Anakin Skywalker en el Tatooine, donde tendría que ayudar a su madre, Shmi. Sin embargo, con el paso de los años pasaría a convertirse en el mayordomo de Padmé Amidala y, más tarde, de su hija, Leia.
Por su parte, R2-D2 fue un droide astromecánico perteneciente a los Ingenieros Reales de Naboo, que tras sus muchas actuaciones heroicas, se convirtió en el droide personal de Anakin Skywalker, siempre acompañándole cuando este pilotaba todo tipo de naves, algo que también haría para Luke, cuando su tío Owen Lars lo compró.
En la trilogía clásica, siempre vemos a estos dos personajes juntos, y separados en muy pocas y breves ocasiones, sin embargo, resulta curioso saber como se conocieron. Uno de los momentos más esperados de La amenaza fantasma es en el que ambos droides se conocen en el taller de Anakin Skywalker, y a pesar de que el momento de unir sus aventuras no llegaría hasta El ataque de los clones, ya se puede ver esa complicidad entre ambos.
En este sentido, uno de los pocos momentos felices del final de La venganza de los Sith es cuando descubrimos que estos dos personajes no se separarán como todos los demás, quedando al servicio del capitán Antilles. Pero algo que no puedo evitar preguntarme al final de esta película es ¿qué diría 3PO al saber que el pequeño Ani se había convertido en Darth Vader? Esto es que no sabremos nunca, y aunque creamos que R2 debería habérselo dicho cuando le fue borrada la memoria al droide de protocolo, seguramente, el pequeño droide astromecánico se lo ocultó para protegerlo.
Esta genial pareja no se caracteriza solo por ser la faceta cómica en ambas trilogías, en numerosas ocasiones ambos personajes son esenciales para la trama, sobre todo para salvar la vida de sus compañeros. Puede que 3PO sea caracterizado como un cobarde, sin embargo no duda en acompañar a su aventurero amigo, que normalmente no duda en ayudar a los demás personajes cuando estos están en peligro. En todas las películas, R2 tiene su pequeño momento de gloria cuando salva a uno más de los protagonistas en el último segundo. Todo un hito para el que, según 3PO, es su «complemento».
En 1977, Lucas prácticamente se inventó el sistema de efectos especiales utilizados para muchas escenas de Una nueva esperanza, sin embargo, había elementos que no podía digitalizar tan fácilmente, como algunos personajes. C-3PO y R2-D2 fueron dos de estos, para darles vida se optó por meter a actores reales en el interior de sus carcasas, y los elegidos fueron Anthony Daniels, en el caso de 3PO, y Kenny Baker, en el de R2. Ambos actores hicieron un trabajo genial y a la vez muy duro, ya que en las escenas gravadas en Túnez Daniels perdía dos quilos diarios debidos al calor, y Baker era olvidado en el interior de su traje a la hora de comer. Pero consiguieron algo que muy complicado, incluso sin el traje, y fue el de dar personalidad a dos personajes aparentemente inanimados.
Uno de los mayores honores que ha tenido esta pareja, sobre todo 3PO, ha sido la tener la primera y la última línea de la franquicia. Son los primeros en hablar en el Episodio IV y los últimos de hacerlo en La venganza de los Sith. Además, son de los pocos personajes que han participado en casi todas las películas y series de la franquicia, desde las películas principales, pasando por la series de animación, teniendo una de propia, incluso hoy, en 2015, se sabe que de algún modo también participarán en El despertar de la Fuerza… ¡Larga vida a C-3PO y R2-D2! 

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Jupiter Ascending (Wachowski's Brothers, 2015)

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Los Wachowski, Andy y Larry, o Larra, en fin, los hermanos Wachowski, ese dúo de directores que allá por el 1999 nos trajeron una de las pelis más populares, y por la que me considero fan incondicional, de todos los tiempos: MATRIX si, una peli que subió el listón en lo que a ciencia ficción se refiere, sus técnicas que la convirtieron en un icono son a día de hoy básicas para cualquier película de acción minimamente decente. Cuando una de tus primeras pelis tiene éxito, uno le sigue la pista al director, o directores que la han hecho, en este caso, los Wachowski tras hacer Matrix y sus secuelas, que aunque no sean tan buenas como la primera mantienen una calidad aceptable, esperas que vuelvan a inventar la rueda, ¿y qué tenemos? Bueno tras terminar la trilogía Matrix y sus sucedáneos hicieron Speed Racer (2008), vale que en 2005 participaron en V de Vendetta aunque como productores y guionistas, no como directores. Pasemos al siguiente, El atlas de las nubes (2012), una peli basada en un libro y que aunque considero que no era del todo mala, si que era algo lenta y difícil de seguir para la mayoría del público, la peli prometía pero pasó desapercibida. Por eso tras conocer su próximo título uno esperaba que esta pareja renaciera y volvieran a subir el listón del género de ciencia ficción que tanto me gusta. Para ello qué mejor que contar con el apoyo de la compañía que confió en tí para el éxito de Matrix, más un buen colchón de 170 millones de dólares de presupuesto. Algo grande se avecinaba ¿a qué sí? Pues no, decepción is coming.
Y es que la peli es mala, pero mala de verdad, no tiene ningún sentido, parece una película hecha por un estudiante de primero de carrera, cuando te enseñan los recursos típicos de las películas de cine, no hay nada que digas, ostras se han currado esto, o que bien hecha está tal escena, nada y me fastidia mucho porque tenía la esperanza que esta película podría encontrar hueco en un género en el que está prácticamente todo inventado. En lugar de eso nos encontramos con situaciones tópicas unido a escenas ridículas. Los actores no se esfuerzan ni siquiera en disimular los hechos. Channing Tatum no tiene ningún carisma y su rostro no expresa ningún tipo de emoción y esas orejas de elfo innecesaras no ayudan a mejorar el personaje, y las botas voladoras que lleva en las que patina sobre el aire de risa. Mila Kunis es muy guapa pero da la sensación de que se lo esté tomando a cachondeo el guión, como si no fuera con ella. El malo de turno Eddie Redmayne que ganó el Oscar por su papel en La teoría del todo, debería de devolver la estatuilla a la academia ya que su sobreactuación en representar el papel de villano dan vergüenza ajena. Vamos que nadie se salva. Encima sale Sean Bean y ¡no muere!, un actor que en sus mejores actuaciones su personaje siempre moría y ni siquiera hacen bien eso, lo tenían a huevo macho. 
A si que nada, otra película que se irá al cajón del olvido, recordada por pocos y admirada por nadie. A este paso pocas compañías van a volver a postar por este dúo de directores, y me sabe fatal porque pienso que son de los directores que saben innovar y siempre ofrecen nuevas opciones y estilos para sus películas, o eso creía. Mas que Jupiter Ascending debería haberse llamado Wachowski Descending, perdón por el chiste malo.

Star Wars. Naves: X-Wing y la Flota Rebelde

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Es bien sabido que la nave más conocida y deseada de todo el universo Star Wars es, sin duda alguna, el Halcón Milenario, cuyo orgulloso propietario es Han Solo. Como es imaginable, cuando Lucas ideó la franquicia no era posible que todos los personajes poseyeran una nave tan increíble como aquella. Sin embargo, era inevitable que Luke Skywalker, el principal protagonista de la trilogía clásica, acabara pilotando una nave tan interesante —o casi tan interesante— como el Halcón Milenario. Cuando Luke se incorpora a la Flota Rebelde, gracias a su fama de gran piloto, se le asigna una de las unidades del caza estelar T-65 Ala-X, más conocido por todos como X-Wing —lo sé, lo sé, significa lo mismo que Ala-X pero en inglés… Pero, ¿a qué mola más?—, para que con él se convierta en uno de los héroes de la Batalla de Yavin.
En su origen, los X-Wing fueron diseñados y fabricados por la Corporación Incom para nutrir las fuerzas de la Flota Imperial, pero esta cambió de bando en cuanto el equipo de ingeniería al completo desertó a favor de la Alianza Rebelde durante la batalla en el planeta de Fresia, liberando un gran número de estas naves justo antes de la Batalla de Yavin.
Estos cazas estelares tenían una longitud de doce metros y medio, sus alas eran planas y de tipo S, pero con la característica que se desplegaban en forma de X —¡Uh, oh! ¡Sorpresa! Ya sabemos de donde viene su nombre—, en la punta de cada una de ellas disponían de un cañón láser. El resto del armamento de las X-Wing se complementaban con dos lanzadores de torpedos de protones. El pilotaje de estas naves era manual y con ayudas mecánicas —aunque Luke prefiera utilizar la Fuerza—, además de tener el apoyo de un droide astromecánico tipo R2 para las reparaciones y la navegación.
Tras el éxito que tuvieron durante la Batalla de Yavin, las X-Wing se convirtieron en un emblema de la Alianza Rebelde, convirtiéndose en naves multiusos, sobre todo gracias a su versatilidad. Por ello y por su excepcional rendimiento en combate, gracias a sus potentes cañones láser y sus escudos deflectores, se convirtieron en los favoritos de los pilotos de la Alianza.
Una de las bases de Star Wars son los combates espaciales, por ello se requería algo más que un par de cazas y el Halcón Milenario, en concreto se necesitaba un amplio catálogo de naves y dos grandes flotas que se enfrentarían en innumerables ocasiones. El bando de los rebeldes, es decir, el de los buenos, estaría representado por la Flota de la Alianza Rebelde, que estaba formada por algo más que cazas estelares Ala-X.
En un principio esta flota era más bien pequeña y formada por pequeños y medianos cruceros, cargueros reciclados y cazas estelares obsoletos. Sin embargo, después de que el Almirante Ackbar se incorporara, adiestrara y organizara la Flota Rebelde, esta se convirtió en una unidad de combate de primer orden. Además, la incorporación de los mon calamari, también conllevó la llegada de un considerable número de naves, como cruceros estelares, fragatas y corvetas.
Entre las decenas de tipos de naves que conformaban la variada Flota Rebelde, podíamos encontrar el Acorazado Estelar MC80 tipo Hogar Uno, el Crucero clase Libertad, el Crucero pesado tipo Intrépido, la Fragata MC30c, la Corbeta CR90, Caza estelar Ala-B, Bombardero Ala-Y, Interceptor RZ-1 Ala-A, Interceptor Ala-T, y, por supuesto, el Caza Estelar T-65 Ala-X. 

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Star Wars. Naves: El Destructor Estelar y los Cazas TIE

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A diferencia de la Flota Rebelde, la Flota Imperial —cuyo nombre oficial era Armada Imperial— tenía un gran número de unidades, que podían luchar en todo tipo de combates, desde grandes cruceros a pequeños cazas secretos. Pero, entre todos ellos, aquel que se convirtió en el símbolo del poder del Imperio sobre la Galaxia, fue el Destructor Estelar clase Imperial I o, simplemente, el Destructor Imperial. ¿Por qué? Os estaréis preguntando, si los Cazas Tie molan más, pues es el mismísimo Gobernador Tarkin quien os responde:

«Yo mantengo que la efectividad de los Destructores Estelares no solo radica en su poder fuego, sino también en su tamaño. Cuando los ciudadanos miran a un Destructor Estelar y lo comparan con la nave que se necesitaría para atacarlo, tienen una tendencia a descartar esa idea como suicida en lugar de acercarse al problema tácticamente».

¿Os ha quedado claro? Pues eso, cuando un bicharraco de 1.600 metros sobrevuela tu cabeza, con 37.000 tripulantes y 9.700 soldados, y armado hasta los dientes con turboláseres pesados y cañones de iones, pues te lo piensas dos veces antes de sumarte a la Alianza Rebelde. En este sentido, solo nos falta recordar la escena inicial del Episodio IV: Una nueva esperanza, en la pequeña Tantive IV es perseguida por uno de estas enormes naves.
Fabricados en los Astilleros de Propulsores de Kuat, los Destructores Estelares, si bien no eran los más grandes, ya que también existían el Súper Destructor Estelar clase Ejecutor, que era la nave insignia personal de Darth Vader, al ser más numerosos también eran más habituales verlos patrullando la Galaxia escoltados por centenares de cazas.
De entre las decenas de diferentes modelos de cazas y naves de apoyo que formaban parte de la Armada Imperial, hay un que destaca por encima de todos ellos, y ese no es otro que el Caza TIE/In, entre otros motivos porque son el modelo básico del que derivan todos los demás. Estas naves eran pequeñas, de poco más de siete metros de longitud, y pesaban poco, ya que carecían de muchos complementos como escudos, hiperimpulso, tren de aterrizaje y sistema de soporte vital, obligando a los pilotos a llevar un traje de vuelo sellado. Puede que todas estas carencias puedan parecer importantes, obligando a estas naves a depender de un transporte, sin embargo, tácticamente, eran brillantes.
Por un lado, eran muy baratos de producir, por lo que el Imperio podía disponer de un gran número de unidades que servían para realizar ataques masivos concentrados, abrumando al enemigo con el poderío aéreo. Aunque ello comportara dejar a relucir la poca importancia que tenían sus pilotos que, al final, resultaban igual de prescindibles que las propias naves. En el otro, técnicamente les hacía superiores a los pesados cazas de los rebeldes y de otro enemigos, tanto por su ligereza como por su potencia de tiro. Por lo que, si el combate se localizaba en un lugar sin alejarse de las grandes naves imperiales —la Flota Imperial aprovechaba las defensas y resistencia de sus Destructores para que los combates tuvieran lugar a su alrededor—, los Cazas TIE acababan superando en velocidad a sus rivales, pudiendo destruirlos con un solo disparo de sus cañones.
Después de la creación del Imperio, y durante los largos y penosos años de guerra, los Destructores Estelares y los Cazas TIE fueron sinónimos de terror, opresión y desgracia, convirtiéndose en símbolos del miedo y el odio del que se nutría el Emperador Palpatine para gobernar.

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Star Wars. Personajes: Padmé Amidala

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«Era muy bella. Gentil, pero triste»

A pesar de que, como he dicho en diversas ocasiones, esta frase que Leia dice a Luke en el Episodio VI, no tiene sentido alguno, ya que es imposible que Leia pueda recordar a Padmé de ese modo, debo admitir que es una descripción muy acertada de la que fuera reina y senadora de Naboo.
En mi humilde opinión, Padmé Amidala, nacida Naberrie —Amidala es un apellido de la realeza de Naboo—, es el personaje más desgraciado de todo el Universo Star Wars. Para empezar, solo cinco meses después de convertirse en reina, la Federación de Comercio bloquea su planeta, liandosela parda y obligándola a intervenir en una guerra abierta como pocas se habían visto en su planeta. Después, ya como senadora, se ve metida de lleno en una Guerra Civil, entre dos bandos con los que no acaba de sentirse identificada —sus ideales políticos se asemejaban más a los de los Separatistas, sin embargo, creía en el sistema de la República—, viéndose involucrada directamente en algunas batallas, como la de Geonosis. Incluso, a pesar de que su matrimonio con Anakin y el posterior embarazo deberían considerarse algo feliz en su vida, su marido es un caldo de cultivo para dolores de cabeza y muere justo de después de dar a luz.
Para colmo, resulta que el senador de su planeta, Palpatine, con el que había colaborado estrechamente y al que apoyó para que se convirtiera en Canciller, acaba convirtiéndose en el mayor hijo de p*** de la Galaxia. Aunque, por suerte, muere antes de ver a su querido Anakin convertido en un malvado Lord Sith. Si es que no gana para disgustos esta pobre chica.
Además de formar parte del triumvirato de personajes principales de las precuelas, junto a Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker, al igual que estos y muchos otros personajes presentes en los Episodios II y III, se convierte en una de los protagonistas de las series de animación vinculadas a las Guerra Clon. Es en ellas donde descubrimos que Padmé, además de ser una hábil negociadora, una brillante tirado de blaster y una gran sufridora, tiene otras características más relevantes, jugando papeles de espía, diplomática y guerrero. Un todo en uno. En este sentido, el personaje de Padmé esta creado para que todos lo identifiquemos con el de su hija, Leia, por ser una persona muy inteligente, tanto dentro como fuera del campo de batalla, en el que no tiene miedo de intervenir, a pesar de ser una pieza esencial del engranaje de su sociedad, la madre para la Naboo y la República, y la hija para la Alianza Rebelde.
Una de las curiosidades más curiosas —valga la redundancia— de la saga galáctica esta relacionada con el personaje de Padmé y sus ayudantes. Bien es sabido que, como reina de Naboo, en muchas ocasiones Padmé era sustituida por una de sus ayudantes a modo de señuelos, para proteger la vida de la reina. Lo curioso —aunque tampoco os voy a descubrir nada nuevo para los que estéis familiarizados con IMDb— es que, mientras Natalie Portman se hizo cargo del personaje de Padmé, una de las que quedó finalista del cásting para este personaje, acabó siendo el principal señuelo de la reina, Sabé. La escogida para este modesto papel fue una joven actriz que pocos años después interpretaría un personaje similar al de Padmé y Leia, pero en mundo de piratas, Keira Knightley.
Así que, a pesar de ser una mujer de armas tomar, al igual que será su hija, Padmé no tendrá tanta suerte como Leia, ya que vivirá en una época convulsa de la Galaxia, en la que los chicos buenos como su marido y futuro padre de sus hijos, se verán corrompidos por el lado oscuro, haciendo que sucumba a su triste realidad, prefiriendo abandonar este horrible mundo antes de seguir viviendo en él. Puede que una de las escenas más conmovedoras de La venganza de los Sith y de toda la saga, es cuando el pueblo de Naboo al completo —con Gungans incluidos— rinden homenaje a la que fue una de las reinas y personajes más queridos de su planeta, poniendo punto final a la triste historia de Padmé. 

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Jurassic World (Colin Treverrow, 2015)

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Jurassic World llega arrasando en taquilla convirtiéndose en el mejor estreno de la historia en EEUU, si si, superando incluso a la de los Vengadores o la de Fast & Furious 7, parece que había muchas ganas de volver a nuestros queridas bestias caminando por ahí y arrasando con todo. El hype por volver a ver una peli de Jurassic Park era tan alto como un Brachiosaurus, humor paleontólogo amigos. Lo que pasa que como toda película de acción que se hace hoy día queda reducida a ofrecer buenos efectos especiales y mucha acción, pero nada de profundidad, con excepciones como la genial Mad Max.
La historia se traslada 22 años después de lo sucedido en la primera, ahora el parque es funcional al 100% y está abierto al público, la gente se lo pasa bien y esta todo genial, pero como todo parque de atracciones que se aprecie necesita ir renovándose y ofreciendo nuevos espectáculos. La dirección del parque capitaneada por la supervisora Claire (Bryce Dallas Howard) y sus científicos están trabajando en un nuevo proyecto, una nueva especie de dinosaurio modificado genéticamente para dar -como dice Masrani (Irrfan Khan) el sucesor espiritual de Hammond- mas miedo. Obviamente algo sale mal y bicharraco se escapa de la jaula causando un estropicio por donde pasa. Como la seguridad del parque no consigue reducir al dinosaurio apodado Indominus Rex, no le quedará más remedio que recurrir a nuestro protagonista cowboy Owen (Chris Pratt) para encargarse de él con sus propias manos, bueno y con la ayuda de unos velociraptores domesticados cual cachorrillo canino.
Bueno he de decir que la película me ha sabido a poco, le falta un hervor por decirlo claro. Básicamente han tratado de coger lo mejor de la primera y plasmarlo con los recursos que tenemos hoy en día, por desgracia eso no es suficiente, esta muy que hagan guiños constantes a las pelis anteriores para que los fans que las hayamos visto nos sintamos más nostálgicos, pero eso no hace más que demostrar que las de Spielberg estaban mucho mejor hechas. Jurassic Park siempre ha sido sinónimo de tensión y nervios unido a escenas míticas que serán recordadas en la historia del cine, el vaso de agua, el primer momento del Rex, la escena de la cocina con los raptores. Momentos realmente angustiosos que te dejaban pegado al asiento. Ahora no, con Jurassic World lo que vemos es mucha más acción pero nada de suspense, no hay ninguna momento que digas ostras que va a pasar, y más cuando los has visto todo en los trailers (la gran lacra del cine moderno), solo hay una cosa que han reservado y es al final, y lo que debería ser guay se lo liquidan con un Deus ex machina de manual. Los efectos especiales son casi todo CGI y los dinosaurios no aportan la calidez de los animatronics de las viejas. Pero no todo es malo, tranquilos, como siempre el prota es un digno sucesor del Dr. Grant pero sin llegar al nivel de Goldblum, que eso es inalcanzable. Chris Pratt se está convirtiendo en el actor de moda y no sería raro verlo en otras películas como el nuevo prota de acción, el tío tiene carisma y encaja perfectamente en este género. Entre sus acompañantes destacan Claire, una chica que puede correr por el bosque en tacones tranquilamente, Masrani el dueño de la isla que aporta un toque cómico al film, luego están los de siempre, el malo de turno que quiere usar a los velociraptores como armas para la guerra, el grupo de fuerzas especiales que no duran nada, los típicos extras que los ponen simplemente para que se los coman los dinosaurios, y como todo Jurassic Park que se aprecie no puede faltar en el grupo a ese niño repelente, o niños, de turno, esa manía que tienen las productoras en poner a chiquillos para ampliar el target del espectador es bochornoso, odio a los niños en este tipo de películas, y más sabiendo que no van a morir, seria muy cruel por otra parte.
En definitiva Jurassic World es una buena película de acción, entretenida pero que nos es digna sucesora de las de Spielberg, de hecho la pondría al nivel de la tercera, aunque algo por encima. No va a suponer una revolución en el género ni se va a convertir en un referente para las futuras películas. Si no hubiera estado ligada a la saga y fuera una producción nueva tendría más aceptación por mi parte.


Star Wars. Personajes: Luke Skywalker

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Para mí, Luke siempre ha sido aquel típico pringadillo del instituto —vamos, como un servidor— que siempre se quedaba con las ganas de hacer lo mismo que hacían los demás. Tenía que regresar temprano a casa de sus tíos Owen y Beru, no fuera que algún Tusken lo matara; mientras todos sus colegas se iban de casa para vivir aventuras a bordo de cazas estelares de la Alianza Rebelde, él tenía que quedarse en casa ayudando con la granja de humedad; y, al final, en sus horas de descanso, se entretenía jugando con robots o experimentando con la Fuerza.
Sin embargo, este joven granjero de Tatooine se convirtió en el personaje que todos los seguidores de Star Wars querían ser… ¿O pensáis que es Han Solo? Sí, Han Solo nos cae bien, liga con la chica de la historia y todo eso. Pero en realidad queremos ser Luke Skywalker, porque de ese modo conoceríamos a Han Solo, blandiriamos un sable láser, y como jedis restableceríamos la paz y la libertad en la Galaxia… Vale, ahora me he salido del tema.
No me gustaría alargarme contando vida y milagros de Luke Skywalker, entre otras cosas, porque gracias a las películas ya conocemos quién, como evoluciona su forma de ser, y que le depara el futuro… Siendo el último jedi, tampoco tiene muchas más opciones que refundar la Orden. Además, como en el caso de Leia, es un personaje cuyo recorrido aún no se ha terminado, ya que en El despertar de la Fuerza esperamos conocer que ha sucedido con él treinta años después del follón con las Estrellas de la Muerte.
Al ser un Skywalker, es inevitable que su historia sea similar a la de su padre, Anakin —o al revés, por todo eso de las precuelas—, pasa de ser un joven inocente, que vive apartado del mundo, a la espera que le llegue la ocasión para abandonar su aburrido planeta y vivir aventuras; a ser un importante soldado durante una gran guerra galáctica, para, al final, convertirse en un poderoso maestro jedi, gracias más a su herencia genética que no por el adiestramiento que ha recibido de sus maestros. Aunque bueno, teniendo en cuenta que dos de los jedis más sabios y poderosos de la historia, como son Obi-Wan Kenobi y Yoda, le ayudaron, tampoco es de extrañar que saliera un chico tan talentoso.
A pesar de que Kenobi y Yoda son conscientes que hay jedis que se han salvado de la purga, al ser estos tan ancianos como ellos, saben que el auténtico futuro de la Orden jedi solo puede estar sujeto a alguien joven e impetuoso, como Luke. Así que, ni cortos ni perecezos, le ponen esta «pequeña» carga sobre sus hombros y le confían algo tan importante como la destrucción de los Sith y la fundación de una nueva Orden.
Algo que los diferencia de su padre, es que, a pesar de no conocerlos, Luke tuvo padre y madre —no como Anakin que fue concebido por la Fuerza—, por lo que la herencia de ambos progenitores, lo convirtió en un ser muy cercano a la Fuerza, como su padre, pero que actuaba con bondad e inocencia, como su madre, la gran sufridora de todo esta historia.
A pesar de llamarse Skywalker y ser interpretado por Mark Hamill, en un principio el personaje se llamó Starkiller —nombre que fue modificado por la dureza de su significado, y que sería recuperado para el protagonista de los videojuegos El poder la Fuerza—, siendo uno de los personajes que más evolucionó y tardó en perfilarse en la mente de Lucas. Además, antes de ser este joven granjero, iba a ser una mujer al estilo de Leia —o a la nueva protagonista del Episodio VII—, luego se le consideró que fuera un enano —me puedo imaginar a un joven Kenny Baker blandiendo un sable láser cuál Yoda—, incluso se pensó en que fuera un militar rebelde de unos sesenta años de edad —ahí se nota la influencia de Kurowasa y el líder de Los siete samuráis, Takashi Shimura—; solo en pensar todas las historias que se pudieran haber contado de estos personajes tengo ganas que más que hagan precuelas y secuelas, lo chulo sería que contaran historias de universos paralelos… Vale, aquí se me ha vuelto a ir la pinza.
En resumidas cuentas, a pesar de que en un principio parece que Luke sea un soso, comparado con otros como Kenobi o Solo, al final resulta siendo uno de los personajes que evoluciona a medida que vemos las películas, y si no tenía un trasfondo resultón, este lo consigue según va viviendo aventuras en el Halcón Milenario, pilotando una X-Wing o luchando con su padre, Darth Vader.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El cine de Hollywood.

Star Wars. Personajes: Leia Organa

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«La fuerza es muy intensa en mi familia. Mi padre la tiene. Yo la tengo. Mi hermana la tiene… Sí, eres tú Leia».

Con estas palabritas Luke le suelta a Leia que es su hermana, como quién no quiere la cosa. Al fin y al cabo, según ella, siempre lo había sospechado de alguna manera u otra… ¿En serio? Creces toda la vida creyendo ser la hija de un importante político y noble garante de la paz y la libertad como Bail Organa, y cuando el friki del pueblo —porque, admitámoslo, Luke ese tipo que no puede salir de noche porque su tío no le deja, y se distrae jugando con cosas tan esotéricas como la Fuerza— te suelta que eres su hermano y que tu padre es uno de los tíos más malos de la galaxias, ¿vas y te lo crees? Eso no se lo cree nadie. Yo creo que cuando Leia le responde: «Lo sé. De alguna manera siempre lo supe», en realidad quiere sacárselo de encima.
Vale, puede que haya sido un poco duro con Leia y el trasfondo de su personaje, pero siempre me he preguntado como alguien, por muy estrecha que sea su relación con la Fuerza, puede creerse eso a pies juntillas, sin prueba alguna, solamente porque un Skywalker lo ha sentido en la Fuerza.
La verdad sea dicha, esta escena, en mitad de El retorno del Jedi, siempre ha sido una de las pocas que me han planteado dudas. Cuando Leia habla de su madre ¿habla de Padmé o de Behra Organa? En 1983, lo lógico era creer que se trataba de su madre biológica. Sin embargo, en 2005, tras el estreno de La venganza de los Sith y con un fondo argumental mucho más amplio, descubrimos que es imposible, a no ser que Leia recuerde el momento de su nacimiento… Algo que ni la Fuerza puede lograr.
Bueno, volviendo a lo que nos interesa… Leia Organa. Poco hay que decir respecto a este personaje, algo muy similar a lo que sucede con su hermano Luke y la madre de ambos, Padmé. ¿Por qué digo esto? Entre otros motivos, porque solo viendo las películas, podemos descubrir las partes más importantes de su vida. Poco después de nacer, al quedarse huérfana, Leia es adoptada por la antigua familia Organa de Alderaan, donde creció como una hija natural de alta cuna. Durante su juventud en seguida sintió la misma aversió por el Imperio que su padre adoptivo —ese hombre que desde el ascenso de Palpatine al poder, había dudado y sospechado de la mayoría de sus actos—, por lo que, con el tiempo, heredó el lugar de este en el Senado. Justo entonces, aprovechando su inmunidad diplomática, empezaría a actuar como agente doble, siendo senadora del mismo Imperio que intentaba derrotar ayudando a la Alianza Rebelde.
Es en este punto, justo cuando la conocemos en Una nueva esperanza, convirtiéndose en uno de los tres personajes protagonistas, con Han Solo —con el que acabara casándose— y su hermano.
Podría extenderme hablando de lo que sucede en las historias del Universo Expandido, pero, sinceramente, creo que estando a las puertas del estreno del Episodio VII, lo mejor será dejar abierto el final de la historia de Leia…
Bueno, vale. Contaré algo más. Pero seré breve y poco concreto. Como no podía ser de otro modo, siendo una de las líderes de la Rebelión, que había participado activamente en la destrucción de las dos Estrellas de la Muerte y el derrocamiento de Palpatine —sin olvidarnos del hecho de ser una de las protagonistas de la historia de Lucas—, Leia se convirtió en una de las políticas más activas en la fundación de la Nueva República Galáctica. Durante esta etapa, además de ser madre de tres hijos cuya vinculación a la Fuerza era muy intensa —como debe ser en un Skywalker—, también fue nombrada jefe de estado de la República y se convirtió en una importante caballero de la Nueva Orden Jedi bajo el tutelaje de su hermano. Con esto supongo que ya os podéis hacer una idea de que relevancia tiene Leia, ¿no?
Como podemos ver, el personaje interpretado por Carrie Fisher, a pesar de que al principio del Episodio IV se nos presenta como la típica princesa en apuros —a pesar de las ingeniosas réplicas a Vader y Tarkin—, en seguida comprobamos que, si bien Han y Luke van a salvarla como si lo fuera, en realidad tarde o temprano hubiera encontrado los recursos para salir del apuro… Pero bueno, ¿a quién no le gustaría que el guaperas de Han Solo lo salvara? ¡Incluso me peinaría con las míticas «ensaimadas capilares» de Leia para que me salvara a mí! 

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Vale (Alejandro Amenábar, 2015)

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Una nueva manera de hacer anuncios ha llegado... ¿O es otra manera de hacer cine? Según se mire.
Como cada verano, desde que en 2009 se descubriera esta forma diferente de preparar el anuncio del verano, Estrella Damm nos ha tenido pendientes de la televisión para descubrir su anuncio, llegando a superar en expectación al de las burbujas de Freixenet. Sin embargo, este año, tras ver como otras marcas de cerveza copiaban la fórmula, Estrella Damm ha querido dar un paso más allá, convirtiendo un simple anuncio en todo un cortometraje con todas las de la ley.
Para contarnos la importancia de una palabra tan sencilla pero tan común como es «vale», la marca de cervezas fichó a Alejandro Amenábar para que se hiciera cargo del guión y la dirección. Para llamar la atención del público, se contrató a Dakota Johnson, (Cincuenta sombras de Grey) y a Natalia Tena (Juego de Tronos, Saga Harry Potter). El reparto se completó con actores, por decirlo de alguna manera, «de la casa», como Quim Gutiérrez, Carles Francino, Patricia Valley, José Javier Domínguez y Francesc Garrido. El rodaje de Vale, que tuvo lugar en un absoluto secreto en Ibiza, se realizó en tres idiomas: catalán, castellano e inglés. De este modo, podemos ver escenas que se grabaron en catalán y castellano, otras solamente en inglés, y otras en castellano... ¡Qué grande que es el bilingüismo!... O el trilingüismo.
El resultado final de este experimento, punto medio entre el cine y la publicidad, es más que satisfactorio. Además de contar con el «buenrollísmo» propio de los anuncios de Estrella Damm, Vale nos demuestra que, si no se dijera el nombre de la marca, pasaría perfectamente como un corto como cualquier otro, demostrando que cualquier excusa es buena para hacer buen cine.

Terminator Génesis (Alan Taylor, 2015)

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El amigo "chuache" vuelve a fundarse el traje de exterminador en la que es ya la quinta película de la saga Terminator, si, ya sabemos que la mayoría de nosotros solo aceptamos como tal las dos primeras, las otras mejor casi olvidarlas. El trabajo de Cameron fue insuperable, veremos si esta nueva Terminator podrá estar a la altura de las viejas o será un fiasco como las últimas, solo Skynet nos lo dirá.
En esta ocasión en lugar de ser una secuela propiamente dicha nos encontramos en lo que vendría siendo un reboot/renew/historia paralela. Es algo complicado pero lo que han intentado hacer es una nueva visión de la historia pero sin dejar de lado las pelis antiguas, vamos una realidad alternativa, algo del estilo de X-Men: Días del futuro pasado.
Todos ya conocemos la historia, en un futuro hay una guerra contra las máquinas, el líder de la resistencia John Connor es el gran salvador de la humanidad y consiguen derrotar a Skynet, la máquina malvada. Esta como último recurso envía al pasado a un Terminator para matar a la madre de John Connor (Sarah Connor) antes de que este naciera, lo mismo hace la resistencia pero enviando a un humano Kyle Reese para protegerla. Bien esto es la sinopsis del primer Terminator pero cuando Kyle llega a 1984 las cosas no son como pensaba.
Y es aquí donde comienza esta realidad alternativa que se han inventado para mostrarnos lo mismo de siempre pero de diferente manera. Sarah Connor es una tipa dura ya que ha estado a cargo de un Terminator que hace tiempo llegó para protegerla, aquí es donde entra nuestro querido chuache, en esta ocasión llamado "Abuelo" ya que como nos dicen, los T-800 envejecen con el tiempo -viejo pero no obsoleto-, por cierto no nos dicen cuando se envió este Terminator, solo que salvó a Sarah cuando era una niña, lo mismo pasa con el T-1000 que aparece por sorpresa en el año 1984, pero en esta ocasión se lo liquidan rápido -y mira que en Terminator 2 era el malo principal y nos hizo sufrir el condenao- parece que era más un guiño a los fans que otra cosa, lo malo que han puesto la cara de un chino en lugar del mítico Robert Patrick (al parecer no quiso formar parte). Obviamente Kyle está tan desubicado como nosotros ya que en ningún momento nos terminan de decir lo que pasa, pero el abuelo chuache es un experto en viajes en el tiempo y realidades alternativas y nos hace una explicación muy clara y sin tecnicismos de lo que ha pasado, vamos que se ha creado una línea temporal más chunga que en Regreso al futuro II. Aquí el objetivo es eliminar a Skynet antes de que nazca o se transforme en el destructor de mundos, Kyle parece tener nuevos recuerdos donde le indican que deben ir a 2017 para eliminarlo, en esa época Skynet es una especie de Sistema Operativo llamado Genisys que se conectará con cualquier aparato electrónico, ¿alguien ha dicho Windows 10?. Pues bien Sarah y Kyle viajaran a esa época desde 1984, ¿como? como ya he dicho chauche es un experto en viajes en el tiempo y a sido capaz de construir una máquina en 1984, ríete tu de Doc y su DeLorean. Una vez en 2017 -que podrían haber llegado un poco antes porque les va a ir justitos- intentarán por todos lo medios destruir a Genisys, pero la cosa se complica cuando aparece en escena el mismísimo John Connor.
Bien hasta aquí más o menos es el resumen de la primera mitad de la película, como veis algunas cosas están un poco cogida por los pelos. Quizá lo más interesante es que han sabido coger la historia antigua -la de los dos primeros Terminators- y mostrarnos algo nuevo a partir de ellas sin que queden como que no han existido. Es un recurso que en esta ocasión encaja ya que los viajes en el tiempo siempre han estado presente en la saga Terminator. Es algo que he visto con buenos ojos para no cargarse la saga vieja, además con esta excusa pueden seguir haciendo todas la pelis que quieran. El problema que veo es el mismo que me pasó con Jurassic World. Que ves lo mismo solo que con un estilo diferente, perdemos ese misterio y esos momentos de tensión y nervios que tenían las viejas para mostrarnos ahora mucha acción y efectos especiales. Esta no tiene esos momentos de agobio de las dos primeras, ahora es todo más explosiones a lo bestia pero no hay persecuciones de infarto ni escenas tan épicas. Simplemente el estilo es diferente, el que ahora las compañías se dedican a hacer para ganar la máxima cantidad de dinero posible, si hay que "casualizar" una saga como Terminator -que precisamente las dos primeras no eran Heidy- pues se hace en post del beneficio económico. Eso es lo que mas odio de la actual generación de películas.
Volviendo a la peli destacar la figura de Schwarzenegger como Terminator, parece que ha pedido más protagonismo en el film y algo mas de dialogo, aun así esta mas cerca de la tercera que de las dos primeras, no se le ve tan frío ni tan “robótico” como lo era al principio, lastima que ya no podamos contar con la gran voz de Constantino Romero. Emilia Clarke tampoco la veo que encaje como Sarah Connor, aunque la chica se esfuerza, es demasiado mona para un papel de tipa dura, no le pega. Y tanto Jason Clarke como Jai Courtney son de los pocos que están dentro del nivel de la película -a pesar de que no termine de gustarme lo que han hecho con John-.
Por todo lo demás es una peli entretenida, aceptable y con un nivel superior a las dos últimas entregas, no revolucionará la saga pero tampoco la dejará peor de lo que estaba.

Cuando te tiras un pedo y no dices que has sido tu

Star Wars. Naves: El Halcón Milenario

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«¿Una nave rápida? ¿No habéis oído hablar del Halcón Milenario?»

¿Teníamos que haber oído hablar? Os preguntaréis todos los advenedizos al Universo Star Wars… ¡Pues sí! Deberíais. Entre otras cosas, es la nave que hizo la carrera Kessel en menos de 12 parasegundos.
Dime qué nave te gustaría pilotar y te diré de que franquicia eres seguidor. Sin duda alguna, cuando se habla de sagas espaciales, tengan la relevancia que tengan, siempre existe una nave que se convierte en el vehículo predilecto de sus fans. Y, en el caso de los seguidores de Star Wars, la nave que todos quisieran poseer es el Halcón Milenario. Sin embargo, eso sería demasiado difícil, ya que su propietario, Han Solo, probablemente nos enviaría a su copiloto, el temible wookie Chewbacca para que nos arrancara los brazos si intentábamos hacernos con su nave.
Bromas a parte, a pesar de que en Una nueva esperanza conozcamos el Halcón Milenario en manos de Han Solo y su peculiar copiloto, la historia de esta nave, cuyo nombre ha cambiado con los años, empezó mucho antes de lo que nos imaginamos… Bueno, viendo el estado en que está la nave tampoco cuesta tanto de imaginar.
El Halcón Milenario fue construido en sesenta años de la Batalla de Yavin, por la Corporación Corelliana de Ingeniería, siguiendo el modelo del carguero ligero YT-1300f, y desde un principio ya mostró sus características velocidad y poca fiabilidad.

«No tendrá buen aspecto pero los resultados sí son buenos. Yo mismo he aplicado una serie de modificaciones. Puede superar en cinco puntos la velocidad de la luz».

Antes de que Solo pudiera llegar a saber las peculiaridades de su nave, pasó por media docena de manos, y todos hicieron sus respectivas modificaciones, hasta que esta nave ya tenía muy poco en común con el modelo original. Incluso llegó a formar parte de la Batalla de Coruscant, siendo usada por el Senado y los Jedi, pudiéndola ver aterrizar en el edificio del Senado, poco después de que Anakin y Obi-Wan rescate al canciller Imperial. Tras un accidente que provocó graves daños, pasó casi un año en un depósito de chatarra, donde fue comprada por un técnico llamado Bammy Decree y Rej Taunt, que lo repararon y modificaron desde el núcleo al casco con piezas de un viejo carguero ligero YT-1300p, dándole el aspecto que ahora conocemos.
Después de ser objeto de diversas apuestas llegó a las manos de Lando Calrissian que lo utilizó para el contrabando, sin embargo, durante el Torneo de Sabacc de la Ciudad Nube, el pícaro Han Solo se la arrebató a Calrissian. Sin saberlo en aquel momento, el Halcón Milenario había ido a parar al que sería su dueño durante más tiempo.
Además de ser una nave rápida, estaba bien armada. Poseía un cañón láser escondido y dos más montados en la parte dorsal y ventral de la nave, montados por Calrissian para substituir los blásters montados en las mandíbulas de proa. Por su parte, Han Solo modificó las armas con todo tipo de mejoras que incrementaron su rendimiento consiguiendo que fueran capaces de destruir un caza TIE de un solo difunto.
Bajo el mando de Han Solo, el Halcón Milenario se convirtió en un excelente nave contrabandista, aunque unos problemillas con Jabba el Hutt y su encontronazo con un chico, un tipo estrafalario y dos androides, lo llevaron de lleno a formar parte de la Flota Rebelde. Primero escapó de la primera Estrella de la Muerte, para después atacarla junto a los cazas rebeldes; después fue perseguido por media Galaxia desde Hoth hasta Bespin; y, por último, en esta ocasión capitaneada de nuevo por Lando Calrissian, encabezó el ataque a la segunda Estrella de la Muerte. Y, a pesar de que constantemente estaba fallando, salió indemne de todas estas batallas para seguir combatiendo, porque, estando a las puertas del estreno del Episodio VII, es más que sabido que la destartalada nave de Han Solo y Chewbacca regresará a la gran pantalla por la puerta grande, demostrando que casi con cien años, decenas de propietarios, centenares de modificaciones y un sinfín de aventuras, sigue estando en plena forma. 

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Star Wars. Personajes: Mace Windu. Por Néstor Company

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“Creo que ha llegado el momento de informar al Senado que nuestra habilidad para usar la Fuerza ha disminuido.”

En la galería de los Jedis más renombrados, Mace Windu ocupa un lugar destacado. La suya fue una vida enteramente dedicada a preservar los valores fundamentales de la Orden. Su devoción y fe incorruptible en el sistema le granjearon el mayor de los respetos dentro del Templo Jedi llegando a ser uno de los más destacados miembros de su órgano decisorio: el Alto Consejo. 
Windu también es conocido por haber sido uno de los mejores guardianes de la paz por su maestría en el uso de la espada láser y el gran conocimiento de la Fuerza del que siempre hacía gala. Concretamente, tenía la capacidad de ver puntos de ruptura en la Fuerza, lo que se traducía en la posibilidad de ver partes del futuro cercano y vulnerabilidades de sus oponentes. Sin embargo, Mace Windu representa también el fracaso de la Orden durante los últimos años de la República. El ascenso imparable del Senador Palpatine y sus planes ocultos para dominar la galaxia, ocultando su naturaleza Sith, no pudieron ser detectados por los miembros del Consejo Jedi hasta que fue demasiado tarde. Sidious utilizó su profundo conocimiento del Lado Oscuro para nublar la percepción de los Jedi a los que prácticamente utilizó como quiso sin que éstos no pudieran preveer nada. De alguna manera, toda la supremacía y omnipotencia que había caracterizado a la Orden se precipitó al vacío por el propio exceso de confianza y el sentido de infalibilidad. De alguna manera, lo ocurrido fue un castigo a su prepotencia.
Mace Windu, Yoda, y Ki-Adi Mundi, siendo los líderes del Consejo Jedi, reaccionaron siempre a posteriori de los acontecimientos. Una y otra vez eran sobrepasados mientras el nuevo Canciller seguía con su hoja de ruta manteniendo un halo Oscuro que le protegía y que desviaba constantemente la atención de los taciturnos Jedi.
Pero vayamos primero a sus inicios. Mace Windu nació en el planeta del Borde Medio llamado Haruun Kal. Su llegada a la vida representó una sacudida en la Fuerza que fue percibida por los Jedi, con total nitidez, cuando solo contaba seis meses de edad. Habiendo fallecido sus padres, el niño fue entregado inmediatamente a los Jedi. Windu creció en el Templo Jedi y se entrenó bajo las órdenes de varios maestros aunque el venerable Yoda fue su principal referencia.
Siendo niño ya fue consciente de su capacidad para ver los puntos de ruptura en la Fuerza pero los retos que se le presentaban en el entrenamiento no le motivaban lo suficiente para mejorar en el combate y construir su propio sable láser. Preocupados por esta situación, el Consejo jedi decidió enviarle a una misión de supervivencia en el remoto planeta Hurikane, situado más allá del Borde Exterior. Allí, Windu tuvo que enfrentarse a unos feroces nativos a los que pudo dominar con el poder de la Fuerza. Incluso jugó a ser Dios puesto que desmembró a uno de ellos con el poder de la Fuerza y después fue capaz de recomponerle. Los salvajes vieron en él a un elegido que debía ser venerado. Agradecidos, le entregaron un mineral púrpura que Windu utilizó en su primer sable láser. 
Durante los años siguientes, Mace Windu pasó las pruebas definitivas. Investido como Caballero Jedi, recibió todo tipo de misiones a lo largo y ancho de la galaxia. Siempre demostró destreza y conocimiento resolviendo conflictos y levantamientos contra la República. Con el tiempo, tomó a una joven Jedi como padawan. Se trataba de Depa Billaba, una mujer Chalacta que también llegó a convertirse en integrante del Alto Consejo Jedi.
Windu manifestaba una fe incorruptible en el sistema y dejó pronto los caminos de la Fuerza Viva, que abogaba por un mayor retorno a las esencias de la Orden. Nunca fue un contestatario y siempre siguió al pie de la letra los dictados del pensamiento mayoritario. Por todo ello, a la joven edad de 28 años, fue elegido miembro del Alto Consejo Jedi.
Sin embargo, Mace Windu no se limitó a observar y analizar. Siguió realizando misiones de negociación. Su audacia y destreza permitió que siempre saliera airoso de esos retos aunque entró en conflicto con otros Jedi como Qui-Gon Jinn, que en ocasiones revelaba sus reservas sobre las decisiones del Alto Consejo Jedi. No obstante, había lazos de amistad entre ellos. Cuando un joven Obi-Wan Kenobi parecía no poder superar el reto de la Acdemia Jedi, Windu decidió apartarlo a pesar de que el mismísimo Yoda mantenía confianza en sus aptitudes. Un tiempo después, vio lo que el adolescente era capaz de hacer y le dejó en manos de Qui-Gon Jinn para que éste completara su entrenamiento.
Unos años más tarde, estuvo presente en las pruebas que el Alto Consejo Jedi realizó a un niño llamado Anakin Skywalker. Qui-Gon le había traído ante ellos defendiendo la idea de que Anakin podría ser aquél que trajera el equilibrio de la Fuerza. El Consejo juzgó confuso el futuro del niño, apreciaron pautas potencialmente peligrosas. Pero tras la muerte de Qui-Gon, acabaron aceptando que el compromiso que éste había adquirido quedara ahora en manos del que hasta ahora había sido su aprendiz: Obi-Wan Kenobi.
Mace Windu llegó a apreciar a Anakin reconociendo su enorme talento y potencial. Sin embargo, su resistencia a la autoridad y el progresivo acercamiento al Canciller Supremo suscitaba escepticismo. Habiendo caído prisioneros del Conde Dooku en Geonosis, Windu encabezó una partida de Jedis que puso fin a la orgía de sacrificios preparada por los insectoides nativos. Windu vio caer a muchos de sus compañeros pero se llevó a Jango Fett por delante. Con la llegada del maestro Yoda y los primeros regimientos de soldados clon, Windu debió ir por Dooku pero el fragor de la batalla lo impidió. Acabaron siendo Obi-Wan y Anakin los que acudieron a interceptarle y el resultado pudo haber sido mucho peor de no ser por la intervención final de Yoda.
Con el inicio de las Guerras Clon, Windu se convirtió en General del nuevo ejército de la República y continuó cosechando importantes victorias. Quizá la más renombrada se produjo en Dantooine donde fue capaz de acabar con varios batallones de la Confederación usando solamente la Fuerza.
Tres años después de su inicio, las Guerras Clon tocaban a su fin. Sin embargo, se tenía noticia de que un Lord Oscuro del Sith estaba manipulando al Senado. Las sospechas pocas veces recaían en el mismísimo Canciller Supremo. No obstante, Yoda y Windu dudaban de él porque se negaba a devolver los poderes de emergencia que el Senado le había concedido por tiempo limitado. Con todo, el poder del Lado Oscuro seguía nublando la percepción de los Jedi. Estos habrían podido descubrir el complot mucho antes de no ser por el supremo conocimiento de la Fuerza que caracterizaba al Canciller Palpatine.
Cuando Anakin, con pleno conocimiento de causa, reveló a Windu que Palpatine era el Lord Sith, Mace fue a su encuentro para arrestarle. Acompañado por Kit Fisto, Seasee Tiin y Agen Kolar, se dirigió a las oficinas del Canciller y ordenó a Anakin que le esperara en el Templo. 
En el despacho del Canciller, éste les esperaba sabiendo que llegaba un punto de ruptura. Windu le acusó de conspiración y anunció que debería responder ante los tribunales por traición al Senado y a la República. Palpatine pronunció la frase: “Yo soy el Senado”. Acto seguido, se lanzó contra los Jedi utilizando su sable láser. Eliminó rápidamente a Kolar y Tiin mientras que Fisto cayó poco después. La lucha se libró entre dos grandes combatientes pero, a pesar de disponer de tanto poder, Palpatine acabó siendo acorralado por Windu. En ese momento, apareció Anakin Skywalker quien, seducido por el hecho de creer que Palpatine podría salvar la vida de Padme, imploró a Windu que no terminara con la vida del Canciller. Mace sabía que, en los tribunales, las habilidades de Palpatine para la manipulación le permitirían escapar a cualquier castigo. Ante la vileza del Lord Sith, la única opción era matarle auqnue no fuera el estilo Jedi. El ahora desatado Sidious lanzó rayos Sith a Windu con la intención de derribarle pero éste pudo contenerlos con el sable láser y derivarlos hacia el villano causando la deformación de su cara. Estando Sidious ya muy débil, Windu se disponía a dar el golpe de gracia cuando Anakin decidió tomar partido por el lado oscuro y cortó la mano derecha de Windu en plena maniobra de ataque. Sidious aprovechó entonces la situación para atacar con sus rayos de energía oscura a un Windu indefenso. Éste se precipitó varios kilómetros hasta fallecer en la jungla urbana de Coruscant.
Mace Windu, al igual que toda la Orden Jedi, se percató del peligro demasiado tarde. El Lado Oscuro había obtenido su primer triunfo en milenios y la purga de los Jedi fue su materialización final. Su fuego se extinguió del universo aunque no desaparecería por completo. Algun día, el futuro Emperador recibiría su justo castigo. 
Samuel L. Jackson hizo campaña para conseguir un papel en Star Wars desde que se anunció la pre-producción de las precuelas. Ávido fan de la saga, se puso en contacto con George Lucas y pidió de forma constante un rol en las películas. Lucas decidió premiar su insistencia con un papel que empezaría siendo reducido pero iría aumentando progresivamente hasta llegar a ser uno de los personajes principales. Antes del rodaje de La Venganza de los Sith, Jackson habló con Lucas y le dijo que era consciente de la muerte de Mace Windu pero no deseaba que su desaparición fuera sencilla o poco trascendente. Lucas le tranquilizó respondiéndole que moriría como un héroe y así fue como se vio en pantalla.

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Star Wars. Personajes: Qui-Gon Jinn. Por Néstor Company

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“Encontrarlo fue la voluntad de la Fuerza. No tengo ninguna duda acerca de ello.”

Qui-Gon Jinn siempre mantuvo una constante inquebrantable a lo largo de su existencia: la confianza férrea en la Fuerza Viva.
En los archivos del Templo Jedi nunca se hizo constar su procedencia. Solo se sabe que fue localizado y trasladado a Coruscant a muy corta edad. Siempre demostró unas grandísimas aptitudes tanto en el conocimiento de la Fuerza como en el combate. Todo ello se puso de manifiesto en un torneo que los Jedi organizaban entre sus más jóvenes miembros para que tuvieran la oportunidad de llamar la atención de los grandes maestros. Cuando se impuso a todos sus adversarios, el maestro Dooku decidió tomarlo bajo su mecenazgo.
Junto a Dooku participó en importantes misiones para la República. A su lado aprendió a concentrarse más para sentir y no pensar demasiado al hacer uso de la Fuerza. Cualquier elemento de la naturaleza podía ayudar al Caballero Jedi en su cometido y ese era un valor que no siempre se defendía en la Academia. Sin embargo, algo distanciaba a maestro y alumno: la absoluta compasión por todo tipo de vida que sentía Qui-Gon. Finalizado el aprendizaje, Dooku le advirtió que su extrema confianza algún día se giraría en su contra.
Convertido en Caballero Jedi de pleno derecho, Qui-Gon decidió no formar aprendices durante un tiempo. No obstante, le llamó la atención como la Fuerza fluía en un joven de Telos IV llamado Xanatos. A pesar de las reservas del Maestro Yoda, Qui-Gon inició un largo historial de desacuerdos con el Alto Consejo Jedi cuando decidió adiestrarle. Todo terminó precipitadamente cuando Xanatos cayó al Lado Oscuro y desafió a su maestro. Qui-Gon juró que no entrenaría a más aprendices durante el resto de su vida.
De regreso a las misiones en solitario, volvió a colaborar con Dooku en algunas negociaciones. Su antiguo Maestro volvió a insistir en su desconfianza hacia las decisiones del Consejo Jedi y censuró la actitud de ese órgano al recriminar a Qui-Gon el adiestramiento de Xanatos. Sin embargo, estas palabras no afectaron del todo a Jinn ya que él tenía claro que su camino era paralelo al del Consejo pero eso no implicaba un rumbo de confrontación. Seguiría respetando la institución y las decisiones de su Consejo rector aunque, en su devenir personal, aplicaría un código propio de conducta.
Unos diez años después del incidente con Xanatos, Yoda le instó a romper su juramento y entrenar a un nuevo padawan. En un torneo vislumbró grandes aptitudes por parte de un niño llamado Obi-Wan Kenobi. Pero se topó con la sorpresa de que el Consejo Jedi pensaba enviarle al cuerpo de agricultores pues no creían en su potencial. Ambos coincidieron en la nave que realizaba el trayecto hasta Bandomeer. Y quiso el destino que la nave recibiera un duro ataque por parte de piratas espaciales. Qui-Gon lideró la defensa y contó con la inestimable ayuda de Kenobi que se hizo con los mandos de la nave realizando un aterrizaje de emergencia que salvó las vidas de gran parte de los ocupantes. La demostración de coraje y entereza de Kenobi le sirvió para que el Consejo Jedi autorizara su adiestramiento como padawan.
Bajo la tutela de Qui-Gon, Obi-Wan Kenobi completó un gran entrenamiento en el que pudo conocer todas las vertientes de la Fuerza mientras perfeccionaba sus dotes de concentración y destreza. Ambos formaron una unidad sólida que fue referencia absoluta en misiones para garantizar la paz y la seguridad en la galaxia.
Pero el punto de inflexión llegó cuando se enfrentaron a su encargo más peligroso: negociar con la Federación de Comercio el fin del bloqueo a Naboo. Obi-Wan sintió, desde el primer momento, una presencia elusiva que parecía controlar los acontecimientos. No podía estar más acertado pero esa era la percepción de un joven todavía inexperto. Los Jedi consolidados se habían auto-investido de tanta notoriedad y confianza que ya no eran capaces de vislumbrar la conspiración que se alzaba ante sus narices. 
Tras escapar a una trampa mortal y salvar la vida de la reina Padme Amidala, se vieron obligados a buscar piezas mecánicas para poder reparar el transporte en el que habían escapado del Naboo invadido. Resultó ser Tatooine el planeta más cercano y la llegada al árido sector cambió los acontecimientos de futuro. Qui-Gon detectó la presencia de un gran afloramiento en la Fuerza Viva, personificado en Anakin Skywalker, un esclavo de nueve años que sobrevivía, junto a su madre, trabajando en el taller mecánico del toydarian Watto.
Qui-Gon intuyó que podría encontrarse ante el “elegido”, una figura mesiánica de gran poder que traería el equilibrio a la Fuerza. El recuento de midiclorianos en sangre fue consistente con este diagnóstico ya que los niveles que mostraba Anakin solo eran igualados por Yoda. Probablemente, el niño había sido concebido por los propios midiclorianos ya que nunca hubo padre. A pesar de las dificultades intrínsecas a la misión y de tener que enfrentarse a Darth Maul, un Sith de inigualable destreza en el combate, Qui-Gon consiguió sacar a Anakin del mundo de Tatooine y llevarlo a Coruscant donde sería evaluado por el Consejo Jedi.
Separado de su madre y en un ambiente nuevo y opuesto a lo que conocía, la reacción de Anakin no fue la esperada por el Consejo. Sus habilidades eran extraordinarias pero su futuro parecía muy inestable e inquietaba a los notables Jedi. La extremada urgencia de los acontecimientos aparcó la decisión sobre el joven Skywalker y encendió una vez más a Qui-Gon que no podía entender el rechazo inicial ante unas dotes tan prometedoras.
De regreso a Naboo para tratar de recuperar el control perdido a manos de la Federación, Qui-Gon, Obi-Wan y Padme hurdieron un plan que, en colaboración con el ejército gungano, podía darles la victoria en la batalla. Pero Darth Maul esperaba a los Jedi en el hangar de Theed y la confrontación entre ellos significó un punto de ruptura a todos los niveles. Qui-Gon era magnífico en combate pero su plenitud física quedaba ya lejana mientras que la inexperiencia de Kenobi era una debiblidad a pesar de disponer de una agilidad y reflejos extraordinarios. Maul, aunque en inferioridad numérica, superaba en habilidad a uno de ellos y en experiencia al otro. Cuando los Jedi se vieron separados por campos de energía, el Sith aprovechó la oportunidad para asestar una estocada mortal a Qui-Gon. Kenobi, ungido por la rabia, se enfrentó a Maul en cuanto los campos de energía cedieron y estuvo al borde de la muerte pero pudo recuperarse para segar la vida del Sith.
En sus últimos instantes de vida, Qui-Gon hizo prometer a su otrora aprendiz que adiestraría a Anakin porque seguía estando convencido de que el niño traería el equilibrio a la Fuerza.
La profecía existía desde hacía varios milenios y en el caso de Anakin era correcta desde cierto punto de vista. El niño tenía inseguridad y miedo dentro de él. No podía distanciarse de las emociones ni de los apegos. Eso se traducía en ira, desconfianza y rabia descontrolada. Todas ellas eran cualidades que Darth Sidious explotó para atraerle al Lado Oscuro. Así que, de alguna manera, Anakin vino a traer equilibrio apoyando la consolidación del Lado Oscuro en la galaxia. Un destino completamente diferente del que visualizaba Qui-Gon. 
En el Episodio III se nos quiso trasladar la idea de que Qui-Gon Jinn fue el primer Jedi capaz de trascender a la muerte como espíritu guía. Desde el averno de los tiempos, instruyó a Obi-Wan, durante su exilio en Tatooine, para que pudiera abrazar ese poder. También hizo lo propio con Yoda en Dagobah. Sin duda alguna, esta es una explicación polémica pero consistente con lo que vimos después. Aún así, nadie nos explicó por qué, de ser así, Qui-Gon no estuvo presente, de forma celestial, en la celebración final de Endor.
Liam Neeson interpretó con gran brillantez a Qui-Gon en La Amenaza Fantasma. George Lucas le eligió porque deseaba un actor de gran presencia y trayectoria, capaz de inspirar al resto del reparto. Sin duda alguna, acertó con su contratación aunque otra cosa fue el guión que tenía preparado para él.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El cine de Hollywood.

Ant-Man (Peyton Reed, 2015)

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Scott Lang tiene mala suerte, las cosas claras, a pesar de querer ser un Robin Hood moderno no lo consigue, y acaba encerrado en la prisión de San Quintín tres años, perdiendo a su esposa y alejándose de su hija, que sigue creciendo con la única figura paterna de un poli. A pesar de querer volver al mundo y redimirse, sus antecedentes le impiden encontrar un trabajo respetable para poder recuperar a su hija, así que el destino lo lleva de nuevo a convertirse en un ladrón… Pero, ¿se es un ladrón si al que se roba quiere que se le robe? La policía lo cree así, sin embargo, Hank Pym, no. El Dr. Pym, fundador de Pym Technologies, es un científico que parece haber decidido apartarse del mundo, sobre todo desde que su discípulo, Darren Cross, consiguiera echarlo de su propia compañía y ocupar su lugar, dejando a un lado a su propia hija. Todo cambiará para Scott cuando Pym quiera convertirlo en lo que el fue una vez, Ant-Man.
Esta película te gana desde el minuto uno —y más si eres un fan de Marvel o un fiel seguidor de su Universo Cinemático—, porque en una misma escena conoceremos a Hank Pym —un Michael Douglas rejuvenecido por los liftings digitales— y veremos a dos personajes habituales ya del MCU y de S.H.I.E.L.D., Peggy Carter —con la incombustible Hayley Atwell en el papel— y Howard Stark —interpretado por John Slattery, que retoma el papel al que ya dio vida en Iron Man 2—, para descubrir cuál es el origen del Hombre Hormiga.
Debemos tener en cuenta algo muy importante, Ant-Man, si bien no es como ninguno de los héroes que hemos conocido hasta ahora, tampoco deslumbra. Antes de que alguien se me eche al cuello, me explico: la primera impresión es la obvia, otra peli de Marvel; sin embargo, esta película sienta igual de bien que Guardianes de la Galaxia. Abismales diferencias a parte, si ninguna de las dos deja de tener ese estilo tan característico de Marvel Studios, consigue algo que películas mucho más esperadas como Vengadores: La era de Ultrón, no logran, refrescar un universo que, si no se vigila, peligra en caer en la monotonía, tanto de historias como de personajes. Es indudable que Scott Lang / Ant-Man no sustituirá a Tony Stark / Iron Man, igual que Visión no logrará hacerlo con Thor, sin embargo tiene lo suficiente para dar a un respiro a otros personajes que corren el peligro de trillarse. Pero volviendo a la primera idea, Ant-Man no deslumbra tanto como Guardianes de la Galaxia, y no porque lo diga yo, sino porque en la práctica, es una película que queda empequeñecida al lado del resto del Universo Marvel… El que haya pillado el chiste puede seguir leyendo.
Como no podía ser de otra forma, el reparto no podía ser de medio pelo, así que para Ant-Man se decidió fichar a todo un elenco listo para formar parte de algo mucho mayor que una película, un universo cinematográfico. Para ello el casting se nutrió de actores de la talla de Evangeline Lilly, Corey Stoll, Bobby Cannavale o Judy Greer, sin olvidarnos de Michael Douglas, que encaja a la perfección con el personaje de Hank Pym que descubrimos. Pero si algo queda claro, es que para ser un héroe no tienes que parecerlo. De la misma manera que Chris Pratt, un actor cómico de carrera, dejó de serlo para protagonizar Guardianes de la Galaxia o Jurassic World, Paul Rudd ha hecho absolutamente lo mismo. Conocido por participar en series como Friends o películas como Mal ejemplo o Los diez locos mandamientos, demuestra que puede ser Scott Lang y esperemos que lo siga siendo.
Al tratarse de una película de superhéroes, uno de los elementos esenciales son las escenas de acción y lucha, pero a diferencia de todo lo que hemos visto hasta ahora, las que aparecen en Ant-Man quedan muy lejos de las de Iron Man, Thor y Los Vengadores. Dejando a parte de que en esta película la amenaza es relativamente menos importante, como lo fue el villano de la primera de Iron Man, en este caso la lucha es reducida de tamaño, hasta parecer que se están peleando dos puntitos negros en lugar de dos hombres. Sin embargo, el recurso del empequeñecimiento de los personajes juega a favor de la película, ya que ofrece al espectador un nuevo escenario en el que nunca había pensado, cualquier cosa. Es decir, las escenas de acción se desarrollan en tuberías, nidos de hormigas o trenes de juguete, aportando un nueva manera de ver a los héroes, ya que mientras ellos combaten, desde fuera parece un combate de broma. Sin ir más lejos, el combate final tiene lugar en la zona de juegos de una niña, por lo que, en parte, parece que los propios responsables de la película se ríen del personaje antes de que lo haga otro. A pesar de esto, la película, si bien tiene un toque de humor muy marcado, no pierde en la trama y el concepto del combate miniaturizado se integra a la perfección en la historia, sin parecer su inclusión forzada o fuera de lugar.


¿Y de dónde sale todo este cachondeo? Os estaréis preguntando, bueno, pues debemos tener en cuenta que, en un principio, el director y guionista británico Edgar Wright, responsable de películas como Zombies Party o Arma fatal, iba hacerse cargo de llevar a la gran pantalla a Ant-Man. Es más, el desarrollo de esta película comenzó mucho antes de que, por ejemplo, se rodara la primera de Iron Man, sin embargo, otros proyectos de Wright, así como ciertas exigencias de Marvel, no hicieron más que retrasar el proyecto. Finalmente, tras años de trabajo y muchas versiones del guión —escrito junto a Joe Cornish—, Wright estaba listo para empezar rodar, sin embargo, Marvel no opinaba lo mismo, y tras unos tira y afloja, el británico se quedó fuera del proyecto por «diferencias creativas».
A pocos meses de empezar a rodar, con una historia casi terminada y el estreno previsto para verano de 2015, Marvel contrató a Adam McKay un guionista para que hiciera los cambios que requería, al que se sumo el propio Paul Rudd, y un director de circunstancia, es decir, que siguiera las normas y no se enfrentara al estudio como lo había hecho Wright.
A pesar de todo, y de que en ciertos momentos se notan los cambios, la película lleva la huella de Wright y Cornish, ese humor absurdo y pasado de vueltas, que te hace dudar de si estas viendo una película de superhéroes o una comedia. Pero este tipo de humor era necesario, hasta ahora habíamos visto el humor estilo Tony Stark, con un personaje faltón que te hace reír; o el humor de Kenneth Branagh, con un elaborado guión con frases punzantes y rápidas; pero faltaba este humor, que surge de la propia situación, los personajes se ven arrojados hacia ella y no pueden evitar arrancarnos una sonrisa, como en las ya mencionadas escenas de lucha en miniatura.
Ant-Man es el responsable de cerrar la Fase 2 del Universo Cinemático de Marvel, que empezó en 2013 de la mano de Iron Man 3. Además, lo deja todo listo para que los «Héroes más poderosos de la Tierra» vuelvan en Capitán América: Civil War, en la que también aparecerá este nuevo héroe que ha llegado a la gran pantalla para refrescar el verano y el mundo de Iron Man, Thor y compañía.

Star Wars: Clone Wars (Cartoon Network, 2003-2005). Por Néstor Company

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Star Wars Episodio II: el Ataque de los Clones concluye con el estallido de las Guerras Clon. Sabiendo que el Episodio III reanudaría la trama con el final de dicha contienda, George Lucas decidió mostrar el desarrollo de la misma mediante series de animación. 
La primera de ellas fue la que se emitió en el canal infantil Cartoon Network entre 2003 y 2005. Impresionado por sus logros en Samurai Jack, Lucas contrató al animador Genndy Tartakovsky para que desarrolara una serie, con animación tradicional 2-D, en la que primara el estilo ágil que había imprimido a sus anteriores proyectos.
El concepto de la serie era rápido y directo. Se trataba de crear diez micro-secuencias que explicaran momentos concretos de la trayectoria de los personajes durante las Guerras Clon. La primera temporada consta de diez episodios que no rebasan los tres minutos de duración. Los micro-capítulos empiezan tres meses después de la batalla de Geonosis y en ellos vemos las andanzas de Anakin y Obi-Wan en la ofensiva contra el Clan Bancario en Muunilinst. También hay un episodio dedicado a Kit Fisto en Mon Calamari así como los acontecimientos que conducen al reclutamiento de una nueva Sith, llamada Asajj Ventress, por parte del Conde Dooku. 
La serie obtuvo un notable éxito y fue especialmente valorada la forma en que consiguió compactarse la narración en un formato tan reducido. El proyecto no escondía su vocación claramente infantil y no cabe duda que sedujo a toda una nueva generación de chavales que vieron en la pequeña pantalla algo que les llamó poderosísimamente la atención. George Lucas se encargó de crear el hilo de los episodios y Tartakovsky tradujo esas “píldoras” en unas imágenes de animación tradicional poderosa.
La segunda temporada, emitida en 2004, continuó con el mismo formato. En la misma presenciamos el enfrentamiento entre Anakin y Ventress. La refriega se salda con la victoria del primero haciendo uso de características propias del Lado Oscuro. También vimos, por primera vez, a Yoda y Mace Windu en sendas misiones. Hubo capítulos particularmente interesantes como aquél que se localizaba en el Templo Jedi de Ilum, donde se concentran los cristales que después serán usados para los sables láser. 
La serie siempre destacó por incorporar unos escenarios parecidos a la saga fílmica pero pasados por el filtro de la simplicidad y efectividad. Los resultados fueron siempre excelentes puesto que el proyecto era la plataforma ideal para atraer a los jóvenes hacia la saga de películas. La segunda temporada finalizó con la aparición de un amenazador personaje, conocido por defenestrar a cuantos Jedi se le ponían por delante: el malévolo y peligroso General Grievous. 
El proyecto debía cubrir el lapso de tres años entre el Episodio II y el III y, llegados a 2005, se anunció que la conclusión de la serie tendría un nuevo formato. Se emitirían cinco capítulos de quince minutos en los que se podrían desarrollar mejor las tramas conclusivas además de incorporar mucho más diálogo entre personajes. Se perdería esa frescura e inmediatez pero se ganaría en capacidad argumental. Esta temporada definitiva nos emplaza a conocer a Anakin como Caballero Jedi consolidado mientras visualiza un sueño premonitorio en Nelvaan que le enfrenta con sus demonios internos. La invasión de Coruscant por parte de los Separatistas convierte los últimos capítulos en un festival de acción en el que Yoda y Mace Windu destacan poderosamente. Mientras tanto, Grievous irrumpe arrasándolo todo a su paso y secuestrando al Canciller Palpatine. Las fuerzas de la República se concentran en la órbita del planeta y empieza la batalla definitiva que, a su vez, abrirá el Episodio III: La Venganza de los Sith.
Star Wars: Clone Wars supuso un gran éxito para Lucasfilm y Cartoon Network. Su estilo diáfano cautivó a público y crítica llegando a obtener cuatro premios Emmy. Esta frescura que inundó el proyecto y la preferencia por una animación práctica que nunca está por encima del argumento, fue quizá el secreto de su éxito.
Posteriormente, llegaría una nueva propuesta en animación CGI y 3-D que resultó más brillante a nivel técnico pero que se eternizó demasiado en pantalla. La falta de un objetivo claro también la perjudicó aunque hay que reconocer que incluye tramas importantes y aporta muy buenos elementos al canon de Star Wars.

Kung Fury (David Sandberg, 2015)

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Seguramente, si os digo las palabras Kung Fury no haría falta que dijera nada más, sin embargo… Tampoco es plan de tener una web para hablar de cine y limitar a escribir dos palabras de algo que daría para millones de millares bueno, eso tal vez es mucho, pero ya me entendéis. 
Esta película que, técnicamente, debería ser tratada de mediometraje, si siguiéramos los estándares oficiales —ya que dura exactamente 31 minutos, uno de más de lo que se considera un cortometraje— es la amalgama de todas aquellas cosas que hacían que las pelis de los ochenta, por muy malas que fueran, fueran, en realidad, las mejores del mundo. Tenemos una historia de polis dramática plagada de sentimentalismo barato y venganza, dinosaurios, vikingos, nazis, ninjas, deportivos horteras, robots y violencia gratuito a porrillo, amén de muchísimas referencias a la cultura popular de la época… Como David Hasselhoff. Pero ya llegaremos a ello. 
Como no podía ser de otra manera, la acción empieza en Miami en 1985, una ciudad llena de violencia, disparos, música disco, trajes color pastel con mangas arremangadas y neones, muchos neones. De repente, una máquina arcade rebelde se convierte en un robot armado y empieza a sembrar el caos en el centro de la ciudad —sobre todo reventando cabezas de un solo disparo—, y solo existe un hombre que pueda detener esta amenaza… Kung Fury, una policía un poco peculiar, ya que es, según sus propias palabras, «un portento kung-fu de la naturaleza», algo así como un súper-elegido del kung-fu, vamos, la re-hostia en patinete. 
Tras acabar con la recreativa rebelde y tras contarnos su origen, un misterioso atacante llega a la ciudad acabando con medio cuerpo de policía disparando a través de los primeros móviles de la historia, un Motorola DynaTAC. Cuando Kung Fury descubre que el atacante es Hitler —un tanto diferente del que recordamos de los libros de historia, habiéndose cambiado el nombre por el de Kung Führer— que ha regresado del pasado, solo puede recurrir al mejor hacker de todos los tiempos… Hackerman. Este informático pionero, conseguirá hackear el tiempo para que nuestro protagonista viaje a la Alemania de los años cuarenta y así poder acabar con el peligroso delincuente. Aunque un error de cálculo lo llevará a la era de los vikingos, poblada por laserraptors, por suerte ahí estará Thor para devolverlo al buen camino. 
A pesar del buen trabajo de todo el equipo, sobre todo de post-producción, sería un poco tonto intentar hablar sobre actores y resto del equipo, ya que no los conoce ni su madre, puede que su abuela sí, pero ya está. Simplemente mencionar que el director, guionista y protagonista, David Sandberg, consiguió tirar adelante el proyecto, no solo a su esfuerzo y el apoyo de algunas instituciones suecas —porque recordemos que esta película es de origen completamente sueco—, sino también gracias la participación de un gran número de mecenas que lo ayudaron vía crowdfunding, séase, micro-mecenazgo. Y la verdad, si fuera uno de ellos, me sentiría orgulloso de haber ayudado a crear esta locura. 
La verdad sea dicha es que parece como si Sandberg hubiera llevado a cabo la película que todos los adictos al cine hubiésemos querido hacer cuando éramos pequeños, con todo un batiburrillo de elementos, estupideces y personajes pasados de vueltas que nuestras mentes hubieran podido imaginar. 
Por ejemplo, y solo para empezar, el protagonista, Kung Fury, es el típico tipo duro que destrozará media ciudad para cumplir con lo que él llama, «su trabajo», y aún así, la bronca de su jefe por el despilfarro acabará convirtiéndose en una alabanza. Como no podía ser de otro modo, tiene chascarrillos para todos los momentos —aunque algunos parezcan forzados… pero ¿no lo eran en los ochenta?—, y todo tiende a explotar a sus espaldas mientras se marca un auténtico postureo. Siguiendo el estilo de los ochenta, sus orígenes están cargados de venganza y drama, en su caso, él era un policía que, años atrás, durante el cumplimiento del deber, mientras perseguía a un maestro del kung-fu que acabará con la vida su estimado compañero —al que consideraba como un padre, por supuesto—, le cayó un rayo al mismo momento que le mordió una cobra... Vamos, lo habitual para cualquier policía, ¿o no? 
Pero esto no se acaba aquí, para empezar el informático que le ayuda, Hackerman, es el estereotipo de cuando ser informático era cool, no como ahora, y en el que se daba rienda suelta con el... ¡Hacking time! Que es lo mismo que vamos a pulsar botones a lo loco a ver si algo funciona. Pero, espera, que incluso E=mc2 puede ser E=mc3, si nadie lo va a notar, y si funciona, no pasa nada. 
En su viaje al pasado, Kung Fury conseguirá nuevos aliados en las figuras de dos vikingas de lo más normales, la primera, Barbarianna—clara referencia a Conan— se pasea a lomos de un lobo gigante armada con una Gatling, mientras que su compañera, Katana, lleva una arma más pequeña pero monta a un auténtico dinosaurio. Además, Kung Fury contará con la ayuda del dios nórdico, Thor, que además de ser increíblemente grande es un todo un culturista, cuyos músculos chirrian al fruncirse, y cuyas primeras palabras son: «¡Fijaos en mis pectorales!». 
Y ya, para terminar, y rizar el rizo por completo, el nuevo compañero de Kung Fury no es otro que Triceracops, un triceratops parlante humanizado vestido con el típico uniforme de poli, toda una genialidad, pero no se dice aquello de que si quieres hacer algo todavía más incréible, pongas más dinosaurios, pues aquí está la prueba viviente. 
Dejando a parte unos más que aceptables efectos especiales —pasados de vueltas, pero bien buscados igualmente—, lo que más impresiona de esta película, como no podía ser de otra forma al tratarse prácticamente a un tributo, es el infinito número de referencias a elementos clave de la cultura popular de los ochenta, consiguiendo que, mientras la vemos, no dejemos de decir «Eso se parece a…» o «Mira, yo tenía uno de esos», etcétera, etcétera. Si es que cuando queremos, somos unos nostálgicos. 
Ya en los primeros minutos de Kung Fury veremos los clásicos radiocassettes metalizados enormes, los neones por todas partes y los juego arcade de las recreativas, pudiendo ver, entre otros, Asteroids, Space War, Track & Field, Donkey Kong o TRON. Y es que es un no parar, de esto pasamos a las escenas de acción absurdas, más de las películas ninjas de la época; además, como un guiño clarísimo a toda una generación, para saltar de una escena a otra, nos meten el «tracking» tan clásico de las cintas VHS, como si la calidad del video fallara, algo tan habitual en aquella época como la despixelación de hoy en día. A pesar de ser planteada como una película, Kung Fury se marca una intro al más puro estilo de El coche fantástico, El Equipo A o Corrupción en Miami, con la presentación de los personajes principales de la trama mientras se cruzan tomas de la serie. Pero es que incluso, cuando Kung Fury les da a las vikingas un teléfono portátil, lo hace como si fuera un anuncio, algo muy habitual en los ochenta, pero que no hace falta ir tan lejos para verlo, ya que hoy en día, entre lo de «Volvemos en 7 minutos» y los anuncios hechos con los actores de las series que estamos viendo, es más o menos lo mismo. ¡Ah! Por cierto, fijaos que el teléfono que les da Kung Fury a las chicas es el mismo que el de Doc Brown en Regreso al futuro... ¡Impresionante! Ya hacia el final, cuando Kung Fury cree estar en el cielo, David Sandberg se marca todo un tributo a las series de animación de aquella época, haciendo una combinación entre los clásicos animes, series del estilo de G.I. Joe o He-man, con la acción estúpida, los fondos lunares y las cobras. 
Estas son unas pocas, pero como podéis ver, Kung Fury está plagada de referencias, pero de entre todas ellas yo me quedo con la escena de lucha contra los soldados nazis. Con un fondo en movimiento pero con el que no se puede interactuar, el prota se enfrenta a una horda de nazis al más puro estilo de un videojuego beat’em up, en los que, en muchas ocasiones, no encajaba el golpe que se daba con la reacción de la víctima… Pero da igual, ya que viene con fatality incluido. 
Para ir terminando, mencionar lo que más me ha fascinado de esta película, es la impresionante banda sonora interpretada por todo un héroe televisivo de los ochenta… ¡David Hasselhoff! Que además de ser el Hoff9000—dejando de ser Michael Knight para convertirse en su coche, KITT—, interpreta el tema principal de la peli, True Survivor. Y puede que me llaméis friki por esto pero es que la canción es buena y pegadiza. Os recomiendo que veáis el videoclip porque no tiene precio.
Y es que Kung Fury es la quintaesencia de los ochenta, si es que incluso su póster nos recuerda a los de Regreso al futuro, Los Goonies o Indiana Jones, simplemente increíble. Además, por si esto fuera poco, el final queda completamente abierto dejando entrever que aquí puede haber una segunda parte. Y aún hay más… ¡Se puede ver gratis por YouTube! Así que, ya sabéis, no os perdáis esta pequeña joyita que nos ha dejado el 2015.

Star Wars. Naves: Vainas de carreras. Por Néstor Company

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Qui-Gon:“En Malastare celebran carreras de vainas. son muy rápidas y peligrosas.”
Anakin:“Yo soy el único humano que corre.”
Qui-Gon:“Debes tener reflejos de Jedi si corres en vainas.” 

Tal como vemos en este diálogo de La Amenaza Fantasma, las carreras de vainas no son un terreno apropiado para los humanos. La enorme velocidad que se llega a registrar y los intrincados circuitos hacen imposible la supervivencia a no ser que dispongas de una visión multifocal, como es el caso de varias especies alienígenas.
Pero Anakin Skywalker no es un niño normal, tiene habilidades especiales que proceden de la intensa forma en que la Fuerza le recorre. Él mismo es una muestra asombrosa de precocidad al ser capaz de reparar cualquier mecanismo a la corta edad de nueve años. Aprovechando su puesto en el taller de Watto ha aprendido lo necesario para construir su propia vaina de carreras. Con ella está dispuesto a correr en Boonta Eve para ayudar a Qui-Gon y Padme en la consecución de las piezas mecánicas que necesitan.
Pero vayamos al fondo de esta especie de cuádrigas motorizadas. El homenaje que George Lucas dedicó a un clásico como Ben-Hur es palpable en la gran secuencia que muestra la carrera de vainas de Boonta Eve. Desde la presentación de los contendientes, la forma del anfiteatro donde arranca y finaliza la carrera... incluso la música de John Williams, repleta de instrumentos de viento que recuerdan a la proclamación de los aurigas.
La vaina es una sencilla cabina descubierta en la que monta el piloto. Desde allí controla todos los elementos a través de dos o cuatro tubos flexibles que rigen los motores, completamente aislados de cualquier fuselaje. De alguna manera, los caballos de la cuádriga tradicional son aquí unos enormes rotores mientras que las riendas son los tubos que conectan la maquinaria con la cabina de mando.
Se trata de máquinas muy complejas que requieren mucho mantenimiento debido a la exigencia de la competición. En la mayoría de los casos, deben soportar el estrés de correr a más de 800 kilómetros por hora y eso provoca constantes averías. Si, además, le añadimos la enorme dificultad de los circuitos y las posibles colisiones, tenemos un tipo de carrera en que el éxito para el piloto es llegar sano y salvo a la meta puesto que muchos perecen en el intento.
En las carreras de vainas tampoco hay reglas marcadas. Es un terreno abonado a las trampas y a las maniobras de todo tipo. Y en este campo, Sebulba es el número 1. No tiene suficiente con ser un Dug extraordinarimante hábil en el pilotaje sino que disfruta eliminando a sus contendientes con todo tipo de artimañas. Correr junto a él puede significar el final de la vida de cualquier piloto. Sebulba ha convertido el circuito de Boonta Eve, cercano a Mos Espa, en su reino de victorias ilimitadas, Desde varios planetas, acuden otros corredores para usurparle las victorias y el dinero de las apuestas, pero nunca lo consiguen. Ni tan siquiera los Moradores de las Arenas, habituados a entretenerse disparando a las vainas cada vez que hay alguna carrera, parecen entorpecer su reinado.
Pero la nueva vaina que Anakin Skywalker ha construido romperá esa cadena de triunfos y ninguna de las maniobras de Sebulba conseguirá sacar de la carrera a un niño destinado a convertirse en el mejor piloto de la galaxia. 
Otros grandes corredores son Teemto Pagalies, orgulloso de su estabilizador electromagnético que le da más seguridad en los giros; Ratts Tyerell, cuyo circuito de refrigeración mejorado ofrece más seguridad a sus motores; Gasgano y sus cuatro brazos con los que manipula mejor las válvulas de escape; y Ben Quadinaros, con su vaina de cuatro motores, más inestable que ninguna otra aunque eso no le preocupa demasiado el bueno de Ben.
En las carreras de vainas se mueven grandes apuestas. La suerte o la desgracia va asociada a los jugadores de un planeta en el que la mala racha en el juego puede precipitar un final inmediato. Casi siempre, las carreras en Mos Espa están patrocinadas por los mismísimos Hutt. Incluso Jabba dispone de un palco privado para presenciar los juegos.
Solo en un planeta del Borde Exterior se puede llegar a celebrar un acontecimiento tan mordaz y pelirgroso. Sin embargo, Boonta Eve acabará creando un mito: el del niño esclavo que se impuso a las malas artes del terrible Sebulba.

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